miércoles, 27 de noviembre de 2013

De arena y perlas...

Cuando leí este texto, sentí que venía bien para este blog y sentí también que si pudiéramos todos tener esta habilidad, el mundo sería muy distinto. Sí, así de "exagerado" si quieren, pero no por ello menos cierto. Ya mismo les explico por qué.

Pensemos en cuántas personas, fruto del dolor que experimentaron (algunas veces extremo) luego se volvieron crueles y malvadas con otras personas porque no pudieron sanar o siquiera manejar su dolor. 
Por eso, cuando leí esto pensé que era una cualidad maravillosa que deberíamos imitar, ejercitar hasta convertirla en hábito. Tanto? Sí, tanto, vale la pena... si total a las pruebas de la vida vamos a estar expuestos igual  es mejor al final tener nuestra propia cosecha de perlas. 


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QUE HERMOSAS SON LAS PERLAS!!... 

Aún así debemos saber que las perlas son producto del dolor...
Toda perla es la consecuencia de una ostra que ha sido herida por un grano de arena que ha entrado en su interior. Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas...

En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia llamada “nácar” y cuando un grano de arena penetra en la ostra, ésta lo recubre con capas de nácar para protegerse. Como resultado, se va formando una hermosa y brillante perla. 

¿Te has sentido herido por las palabras, o actitudes de alguien?
¿Has sido acusado de decir cosas que nunca has dicho?
¿Han sido tus ideas rechazadas o ridiculizadas?
¿Te han culpado de haber hecho algo que jamás hiciste?
¿Tu actitud frente a ciertas situaciones, se malinterpreta?
¿Has sufrido alguna vez los golpes de la indiferencia?
¿Te han herido precisamente aquellas personas que menos esperabas?
¿No te valoran como realmente lo mereces?


Entonces, perdona y haz de tu herida una perla. Cubre tus heridas con varias capas de amor, recuerda que cuanto más cubierta esté tu herida, menos dolor sentirás... “Una perla es… una herida sanada por el amor"
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No les parece grandioso este ejemplo de la naturaleza? Quedé admirada en verdad.
Y una cosa que me parece más que importante para destacar es que el hecho de cubrir con tantas capas de nácar al granito de arena  no debe ser nada fácil ni rápido, sino todo un trabajo, un proceso.

En nuestro caso, deberíamos ejercitar este proceso hasta volverlo un hábito para no caer en la respuesta fácil:  odio por odio, dolor por dolor, diente por diente. 

Una hermosa cosecha de valiosas perlas obtiene la ostra.
Nosotros, podemos obtener lo mismo traducido en  amor, aprendizaje, perdón, correcta perspectiva, docilidad y humildad, por mencionar sólo algunas.

Que podamos desarrollar esta capacidad de AMOR SIN CONDICIONES, perdonando cuando es necesario, entendiendo siempre al otro, poniéndonos en su lugar. Esto nos facilitará sentir amor para sanar cuando seamos lastimados, intencionalmente o no.-
Sanemos y seamos ricos!! 

Uds. qué piensan? Me interesan sus aportes y comentarios!!! Los espero, eh!

Cariños!

5 comentarios:

Estrellita Pequeña dijo...

Me gusta mucho la reflexión.. sin duda que es interesante, y que es algo a imitar. Tratemos de ser como la ostra y sus perlas entonces..
saludos!

Alfa Fon-Amor dijo...

¡¡¡Que buen texto!!!!
gracias por compartir,abrazo Fiaris

Marga dijo...

Claro que me gustaría hacer eso que hace la perla. Trataré.

Cariños.

El Gaucho Santillán dijo...

Lo de la perla es muy bonito.

Pero con los años me he vuelto pragmático.

Preferiría una escopeta.

Un abrazo.

EL AVE PEREGRINA dijo...

Grandeza de entrada Princesa. Una gran reflexión que debiéramos de llevar en el bosillo y acudir a ella en esos momentos.
Se siente en el alma
su hiriente punzón
! A cuántos adora...
su fiel corazón!

Princesa, y nos adorna con su dolor.

Un abrazo.