martes, 12 de noviembre de 2013

No ver para ver...




Negro, esto fue lo que ayer en la noche pude experimentar.
Fui con una amiga al teatro ciego que está en el barrio del Abasto. 
Fue una experiencia FASCINANTE. Es un espectáculo que se llama 360, fiesta en la oscuridad.

No voy a contar detalles, por si alguien decide hacerlo (pierde la gracia si saben qué esperar).
Simplemente voy a intentar describirles lo que yo sentí y lo que percibí que otros sentían.

El show dura una hora. Te hacen entrar a una habitación donde se ve todo negro, como en la foto, o mejor dicho donde no se ve nada, absolutamente nada y ahí estás por una hora... dejándote llevar por los sonidos, por los olores y por muchas situaciones y sensaciones que van surgiendo y uno va experimentando.

Fue increíble cómo, al menos en mi caso, sentí que se agudizaban los otros sentidos, el olfato, el oído, e incluso el tacto. Lejos de sentirme oprimida, asustada o con algún principio de claustrofobia, como alertaron que alguno podía llegar a sentir, disfruté desde el primer instante en que dejé de ver. Me dejé llevar por la riqueza que enseguida percibí que se podía apreciar sin siquiera verla.

Mientras hacía la cola para entrar, confieso que había observado detenidamente a varios de los que esperaban conmigo y mi mente, al verlos, maquinó ideas, prejuicios, etiquetas... y todo esto, al entrar en la oscuridad.. simplemente desapareció. Ahí no importaba si eras alto o bajo, lindo o feo, jóven o viejo, si estabas bien o mal vestido. Ahí éramos todos iguales, ahí éramos todos algo más solidarios y cuidadosos con uno mismo y con los demás.

Elegí disfrutarlo, aunque podría haber sido un calvario, lo sé, no ver por una hora! Pero me inspiré en los no videntes que viven su vida de la mejor manera y sin quejarse de lo que les toca y viendo por qué no, algunas otras cosas que nosotros los videntes, no vemos. Al menos esa fue mi experiencia, al menos esto es lo que yo saco en limpio.

De ahora en más, cuando me cruce con algún no vidente seré algo más solidaria. Me puse un instante en sus zapatos y si bien lo disfruté porque era un show, todo esto también me hizo valorar más y agradecer la salud y la vista!!!

Así que una reflexión final:

Que podamos, ver lo esencial, lo invisible a los ojos.
Que seamos más solidarios.
Que disfrutemos de todo lo que nos rodea, no sólo de lo que vemos.

Esto también es bienestar!
Cariños!

2 comentarios:

Estrellita Pequeña dijo...

Tengo ganas de ir a verlo! es una experiencia que creo puede ser muy buena..
Me gustó como lo describiste, y tambien la reflexión del final..
beso

Mai dijo...

Qué interesante!
Esta semana, una amiga de Barcelona, me dijo que fue a un restaurante que està atendido por ciegos y los clientes comen a oscuras, sin saber lo que estan comiendo.
No sé còmo me sentirìa en esa situaciòn... Pero por como lo contaste, debe ser una linda experiencia.
Besote bonita!