lunes, 7 de septiembre de 2015

Lo dijo GABRIELA




Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.

Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Que triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.

Aquel que critica, éste es el que destruye, tu sé el que sirve.
El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamarse así: "El que Sirve".

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

GABRIELA MISTRAL


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Me encantó. Sintetiza mi sentir en este momento. Estoy deseosa de poder hacer más por los demás.
De poder darle el buen ejemplo a mi hijo. Me parece una excelente forma de contrarrestar lo malo, lo negativo, el egoísmo que tanto se ve.

Ojalá pueda ponerlo en práctica. En realidad, más que un ojalá, es la meta de aquí a lo que resta del año. Sola y en familia. Que Dios me ilumine para saber cómo y cuándo ayudar.


Cariños!







4 comentarios:

Alfa Fon-Amor dijo...

Muy bueno,gracias,abrazo.

Alfa Fon-Amor dijo...

Muy bueno,gracias,abrazo.

Soñadora dijo...

Precioso poema, suerte en tu camino!
un beso!

BUENAS NOTICIAS dijo...

Pasé a dejarte un abrazo porque, después de leer tu comentario me supo mal que estuvieras desanimada y cansada. Así que te mando miles de energías positivas y también mil gracias por este poema que no conocía de Gabriela Mistral. Con tu permiso, lo compartiré en mi blog, citando la procedencia, claro...

Un fuerte abrazo.