domingo, 16 de octubre de 2011

Buscando oro...






Según cuenta la historia, un joven mercader de Boston, se vio atrapado en el fervor de la fiebre del oro de California. Vendió todas sus posesiones para buscar su fortuna en los ríos de California, los cuales, según le habían dicho estaba llenos de pepitas de oro tan grandes que apenas se podían cargar.


Día tras día el joven sumergía la batea en el río y salía vacía. Su única recompensa era una pila creciente de piedras. Desalentado y en ruinas, estaba listo para abandonar la empresa, hasta que un día un viejo buscador de oro con experiencia le dijo: - "Muchacho, vaya montón de piedras que tienes ahí".
El joven respondió: -"Aquí no hay oro, me voy a volver a casa"


El viejo buscador de oro caminó hacia el montón de rocas y dijo: " Claro que hay oro aquí, sólo tienes que saber donde buscarlo". Tomó dos piedras en las manos y golpeó una contra otra. Una de las rocas se partió y mostró varias partículas de oro que brillaban bajo el sol.


Mirando la bolsa de cuerdo repleta, que el buscador tenía atada a la cintura, el joven dijo: -"Busco pepitas como las de la bolsa, no partículas microscópicas".


El viejo buscador le mostró la bolsa al hombre, quien al mirar dentro esperaba ver varias pepitas grandes; pero se sorprendió al ver que estaba llena de miles de partículas de oro.


Entonces el viejo le dijo: -" Hijo, me parece que estás tan ocupado buscando pepitas grandes que te pierdes la oportunidad de llenar tu bolsa con estas preciosas partículas de oro. La acumulación paciente de estas pequeñas partículas me ha dado una fortuna".




Pensaba en lo fácil que es caer en esta trampa, en cuán seguido nos desalentamos cuando las cosas "supuestamente grandes e importantes de nuestra vida" no llegan, simplemente no aparecen. Yo me he sentido como el joven muchas veces!
Es curioso como, por lo general, lo que tenemos al alcance de nuestra mano, no lo valoramos. Pienso, este muchacho tenía mucho oro en esa pila, pero lo desestimaba por lo pequeño, incluso hasta por considerarlo intrascendente.

Entiendo que a menudo, la felicidad no es una "pepita grande", sino que está formada por el disfrute de las partículas microscópicas de oro. En mi caso, en mi vida, hay muchísimas cosas que me faltan lograr, sin embargo, aprendí a considerar la sonrisa de mi hijo, los momentos vividos con mi familia, la compañía de buenos amigos, como aquellas pequeñas cosas que le dan "sabor" a mi vida. Como oro. Esa es mi fortuna!!!

Que al comenzar esta semana podamos redescubrir el valor del momento presente. Que hagamos lo que deba hacerse cuando deba hacerse, que seamos capaces de descubrir en cada cosa, en casa situación, en cada hecho de la naturaleza, en cada interacción con los demás,  la felicidad y que ella llene nuestras vidas. Que podamos, con paciencia pero con disfrute acumular la mejor de las riquezas: EL AMOR de nuestros semejantes y hacia nuestros semejantes!

Busquemos el ORO del bienestar!!!
Cariños!!

9 comentarios:

andré de ártabro dijo...

Esperando y soñando con la llegada de las cosas grandes tal vez mañana mientras te pierde la vida que sigue y no espera y que está hecha de las cosas maravillosamente pequeñas.
Un beso

El Gaucho Santillán dijo...

Mi abuelo decìa "Cuida el centavo, y los pesos se cuidaràn solos".

Que practicidad, no?

Buena paràbola.

Un abrazo.

Teyalmendras dijo...

Tu blog es una de esas pepitas pequeñitas que una vez tenido en cuenta te descubre un gran tesoro.

Saludos almendrasdos ;)

Princesa Adora dijo...

André, la vida está hecha de las cosas maravillosamente pequeñas!!!! :)

Gaucho, gracias. Sí, cuánta practicidad!!! :) Ahora sé a quien sale Ud! Jaja!!!

Teyalmendras, GRACIAS!! Me hace sentir muy bien que me digas eso.


Si hago sentir bien a los demás, si entre todos aprendemos y modificamos actitudes para mejor entonces puedo decir: misión cumplida!


GRACIAS POR COMENTAR!!!!!
Me hace biennnn!!!!


Cariños!

David C. dijo...

Princesa, gracias por hacerme reflexionar siempre.

Abuela Ciber dijo...

Hermoso lo que has compartido.
Generalmente no se valora la sencillez de la margarita no?????

Cariños

mientrasleo dijo...

Esa es la buena vida, la cotidiana llena de pequeños detalles que nos van llenando y no la del gesto aislado por grande que sea.
Buen blog, me quedo.
Un abrazo

Princesa Adora dijo...

David, Abuela, gracias por pasar!!
Me encanta que comenten y si les sirve, mejor todavía!!!

Mientrasleo, bienvenido/a!!!!!
Paso por tu casa, también!!

Cariños!

Luján Fraix dijo...

ES CIERTO PRINCESITA, A VECES DE TANTO ESPERAR LA FELICIDAD LA DEJAMOS PASAR SIN ADVERTIRLA.

HAY QUE TRATAR DE DISFRUTAR DE AQUELLO QUE TENEMOS, DE VALORARLO... LO QUE OCURRE ES QUE EL SER HUMANO TIENDE A SUFRIR POR LO QUE NO TIENE, POR LO QUE LE FALTA.

UNA VEZ, YO LLORABA PORQUE UN NOVIO ME HABÍA ABANDONADO Y UNA AMIGA MIA, MEDIO ENOJADA, ME DIJO:

-SI YO TUVIERA A UNA MAMÁ Y A UN PAPÁ JUNTOS NO ESTARÍA LLORANDO POR UN HOMBRE.

AHÍ ME QUEDÉ PENSANDO... YO SÍ TENÍA PAPÁ Y MAMÁ PERO ME FALTABA EL AMOR...

EN FIN, INTELIGENTES REFLEXIONES NOS REGALAS QUERIDA AMIGA.

UN BESO ENORME