domingo, 24 de julio de 2011

La Ley del Perdón



" El perdón restaura en nuestros corazones la inocencia que conocimos: una inocencia que nos otorgó la libertad de amar".
Robert Casarjian



Perdón es una de las palabras más hermosas de nuestro léxico. La vida se puede vivir de una manera más rica como una aventura de perdón. Pero ¿qué es aquello a lo que llamamos perdón? ¿Qué es de verdad? El perdón es un milagro callado. Se practica en solitario. Cuando perdonamos, renunciamos en el silencio de nuestro corazón y de nuestra mente a nuestro resentimiento hacia alguien que consideramos nos ha ofendido. Nadie es capaz de grabar nuestro milagro en una cinta de video. Nuestra decisión es privada e invisible; es un susurro sincero que se escucha en las profundidades de nuestro espíritu..
No hay nada que entorpezca más una vida, o la vida de un país, que las tres erres: RESENTIMIENTO, REMORDIMIENTO y RECRIMINACIÓN. Estas tres reacciones emocionales ante la vida se basan en la ira, en la culpabilidad y en la hostilidad. Cuando se mantienen en la mente y en el corazón, ocupan una temible cantidad de espacio y tiñen nuestra percepción de la realidad en una medida alarmante. Bloquean nuestras posibilidades de alegría y paz.
Interviene entonces la gran Ley No negociable del Perdón: la única llave que abre la puerta de la hostilidad. El perdón a los demás y el perdón a nosotros mismos. Todos tenemos el poder de practicarlo aquí y ahora.
El perdón nos libera de autocastigo perpetuo que exige la decisión de odiar. El perdón nos permite neutralizar el revestimiento emocional tóxico que nos mantiene encadenados. Nuestra decisión de perdonar nos permite ser libres. Es la única llave de todo el llavero que permite quitarnos las cadenas del rencor y de la culpabilidad.


Comprenda la profundidad de esta ley. No perdonamos para dejar a la otra persona libre del anzuelo. No. Perdonamos para liberarnos nosotros mismos del anzuelo y mágicamente, recibimos una nueva vida, una vida sanada.


Las consecuencias de NO perdonar son elevadas. La persona que odia, aportando constantemente a sus relaciones personales una actitud tóxica de resentimiento , que pasa por la vida extendiendo la animosidad, ha elegido una lente distorsionada y oscura para ver la vida a través de ella. El odio es la muerte del bienestar.
La vida se filtra a través de nuestras percepciones, se tiñe de los colores que nosotros elegimos. Si elegimos el color del odio, la pena es una experiencia vital llena de rencor ácido, de desilusiones profundas y de paranoia autocompasiva. Tememos lo que pueden hacernos los demás o lo que pueden no hacernos. Nuestra reacción el odio. En él creemos encontrar una sensación de seguridad, aunque inestable.


La ley del Perdón es un capataz muy duro. Nos obliga a examinar nuestros motivos. Nos exige que nos asomemos muy dentro de nosotros mismos. El trabajo del perdón exige que renunciemos a la necesidad de tener siempre la razón. Es una dura exigencia."....

Hasta acá había logrado hacer antes de "desprenderme" del libro. Lo que sigue es la historia personal del autor, contando que lo que empezó como una tonta pelea contra alguien que según él le estaba serruchando el piso en su trabajo, terminó con duros enfrentamientos, y hasta hizo peligrar la organización de la cual ambos formaban parte e incluso su trabajo. Como resultado de todo este veneno que él experimentó, se le despertó un tremendo cáncer en su cuerpo, tan pero tan tremendo que en uno de los controles el médico le informó que sólo le quedaban 30 días de vida! Usando ese mismo tezón, pero esta vez para sobrevivir, en lugar de pelear, empezó a contactarse con gente que se había logrado curar del cáncer y absolutamente todos le dieron el mismo consejo: TIENE QUE PERDONAR.

¿Perdonar, yo? A quien? pensó y acto seguido comprendió que tenía una gran tarea por delante. Postrado en su cama comenzó a hacer esta solitaria tarea, pensando en todas las personas que lo habían rodeado o que lo rodeaban y lo habían, según él, ofendido de alguna forma. Comenzó a perdonar, a liberarse, primero con sus amigos, su familia, su padre y llegó al punto crucial cuando tuvo que empezar a perdonar pero también pedir perdón a su "enemigo" en el trabajo. En este caso, se dio cuenta que era necesario más que una tarea solitaria, tenía que hacerlo en persona! Hizo acopio de valor, y decidió ir. Curiosamente descubrió que casi al mismo tiempo, a esta persona también le habían diagnosticado otro tipo de cáncer!

La experiencia es realmene conmovedora, y si hay algo en lo que hace hincapié el autor, es que al salir de allí, se dio cuenta que había vivido el punto de inflexión. Entendió lo necio que había sido y lo agradable y sano de haberse liberado de ese odio y resentimiento que tenía contra esa persona.
El resto, ya lo saben, se curó. APRENDIÓ LA LECCIÓN y escribió este gran libro para ayudar a las personas a vivir la vida con BIENESTAR.

Para mí es un gran ejemplo, ya que todos tenemos siempre a alguien a quien perdonar, incluso perdonarnos a nosotros mismos. Quien no fue lastimado alguna vez? (a propósito o sin querer).
Lo más importante es que decidamos en nuestro corazón librarnos de todo ese veneno que destruye y lo reemplacemos por algo mucho mejor y que construye, que edifica, que libera.
Doy fe que se puede, yo lo he tenido que pasar empezando a perdonar a mi ex (porque a veces el perdón no es una acción sino un proceso) y los resultados que experimenté han sido asombrosos. SOY FELIZ y ya NO DUELE el pasado, al contrario lo agradezco porque me permitió ser como soy hoy, hacer lo que hago ahora y encarar la vida y el amor desde una nueva perspectiva, mucho más sana.

Espero que les sirva a Uds. también.

Cariños!

PD: perdonen lo extenso de la entrada pero... valía la pena, no?