lunes, 10 de enero de 2011

Calesita

Ayer Domingo llevamos a mi hijo, a la calesita del Parque Chacabuco, para conocerla. Me gustó, no es la gran cosa pero aprendí que fue declarada patrimonio de la Ciudad.

Me llamó la atención una cosa, había una muchacha grande, seguramente con alguna enfermedad mental, sentada en uno de los asientos, arriba de la calesita, feliz, aplaudiendo en cada vuelta del carrusel y el muchacho que tenía la sortija, todas las vueltas se la dejaba sacar, se la entregaba prácticamente en bandeja. Me alegré de suponer que se habría enternecido y la dejaba girar y girar para divertirse casi sin límites. Y me alegré al ver la cara de esta nena en cuerpo de mujer, tan feliz, tan inocente.

Nosotros fuimos con los abuelos pero yo me subí casi todas las vueltas con el pequeñín y debo reconocer que quedé algo mareada, jaja.  Al principio mi hijo tenía miedo y no quería subir, pero poco a poco se fue aflojando hasta disfrutarlo, gracias al abuelo que las primeras dos vueltas lo cambió al caballito, a la jirafa, al autito hasta que ya el cambio se llevaba a cabo sin llantos y en su lugar lleno de sonrisas, risas, carcajadas y felicidad a gritos!

Estuve muy pero muy feliz, ya que en cada vuelta, saludábamos a los abuelos, a los otros nenes y nos mirábamos re felices, nos sacábamos fotos... sin embargo, y no pensé que me sucedería esto.. me asaltó un poco la melancolía, mejor dicho un poquito la flamente soledad de la que soy acreedora.
Por qué ? se preguntarán Uds.. pues porque de pronto añoré poder compartir ese momento con un hombre que fuera mi compañero y que se convirtiera en padre para mi retoño. Poder disfrutar esa alegría que sentía junto a mi hijo con alguien más.
Todo empezó porque yo estaba siempre arriba con mi pequeño custodiándolo y no pude evitar percatarme que había muchos padres haciendo lo mismo que yo son sus hijos.

Entonces ahí nomás, me acordé de mi post que hablaba sobre la Atención y me convencí a mí misma que yo soy de las que miran el vaso medio lleno y que por más que hubiera cosas que no alcancé en mi vida todavía, tenía mucho por lo que estar agradecida, de modo tal que no me iba a poner ni triste, ni depre, ni nada. Al contrario, tenía que seguir siendo feliz y disfrutar de cada actividad, paseo y vuelta en calesita, después de todo es lo que pregono, o no? Con qué autoridad moral podría escribir luego yo si no trato de vivirlo primero?

En ese momento recordé una canción que me encanta y que se llama "Qué será, será" y entregué mi confianza a quien lo hago habitualmente... Enseguida me sentí mejor, sonreí con mi cara y con mi corazón y me entretuve consolando a mi hijo que no se quería bajar de la calesita cuando se acabaron las fichas!

11 comentarios:

fiaris dijo...

Me gustó tu casa gracias por la invitación,tomamos un cafe?desde ya te sigo y te enlazo asi no pierdo lo que escribes,gracias por estar.

jordim dijo...

a veces hay que dar la confianza..

Virginia Prieto dijo...

que post tan especial princesa...
todas las imágenes se representaron en mi mente
la chica con capacidades diferente, los papás en la calesita...
es lógico sentir cierta añoranza pero lo mejor de todo es que focalizaste en ese vaso medio lleno que creo, después de leerte, debe estar bien lleno.
me encantó este post

beso

Stella M. Alonso dijo...

Hay... como me hubiera gustado estar allï.

Besos

Marga dijo...

Yo te leí y extrañé no haber disfrutado más de la calesita, ya que a los 10 años dejé de ir, por considerarme "grande".
Eso sí, la melancolía y la añoranza por el pasado, no son lo mío, así que a partir de estas líneas, ya no la extraño más.

Besos.

María Beatriz dijo...

Uy, la calesita! Me hizo acordar cuando mis hijos eran chiquitos y los llevaba. ¡Cómo nos divertíamos!

Hay que disfrutar y agradecer todo lo bueno que la vida nos da... :)

Cariños

Mai dijo...

Yo me mareo con la calesita! jajaja Soy de las que saludan desde afuera... dejo que Matias se suba con el abuelo o con Mr Love!
Pero disfruto como loca la cara de felicidad que tiene en cada vuelta!
Y podés creer que acà no tienen sortija? No saben lo que se pierden estos tanos... lo mejor de la calesita es la sortija!
Besos

Paula dijo...

Princesita, te comprendo.
Hacés bien en disfrutar junto a tu hijito, en mirar el vaso medio lleno, pero no te preocupes ni te sientas mal cuando aparezca esa sensación de soledad porque es natural.

Me pasó en cada etapa importante de mi hija, y le puse garras, pero es comprensible que nos suceda estas cosas porque nosotras fuimos madres apostando a la familia!!!

Te mando un besote inmenso amiga mía!!

Princesa Adora dijo...

gracias a todos por los comments!!!

dissors dijo...

Hable de algo parecido hace un ratito en mi blog.
Independientemente de eso, re lindo lo que escribiste, yo pienso que cuando hay una mama o un papa solo se genera un micromundo unico, que si bien a veces es mas dificil estar solos, se genera algo tan especial y tan fuerte que hace que eso sea unico.
Yo lo veo asi, hace un año que fallecio mi viejo y si bien ya soy grande, me uni a mi mama de una manera muy especial.
No se si te sirve peero eso es lo que veo.
Un beso, muy lindo tu blog.

Princesa Adora dijo...

Gracias a todos por los comments. Alguno escuchó la canción QUE SERÁ? Sino, y tienen ganas, hagan click en el nombre que los lleva al link donde hacerlo.
ES HERMOSA, no se van a arrepentir!